Hemos aprendido a aceptar la parte "buena" de nosotros aquella que llena expectativas, mandatos.
Hemos aprendido a aceptar la parte “buena” de nosotros aquella que llena expectativas, mandatos.

En este camino de reconciliarnos con vivir humanamente, es esencial reconciliarnos con TODO lo que somos, con aquello que nos constituye y que es muy diverso. Sin embargo, en muchas ocasiones por patrones sociales y culturales diseñados para que podamos “encajar” compramos la idea que tenemos partes “buenas” o “malas”, según le agraden o desagraden a otros.

Es importante abrir espacios para visibilizar esto, pues para profundizar sobre nuestra integración (Instinto-Emoción-Razón y el vinculo con nosotros y los otros) es imperioso perder el miedo que nos tenemos y comenzar a soltar las múltiples formas de control que ejercemos para negar aspectos propios que son legítimos pero que alguien seguramente significativo y sin intención de dañarnos sino “amoldarnos a lo que debía ser”, nos dijo o nos hizo sentir.

Atención: Hago acá una aclaración importante, esto no es una apología a hacer o hacernos daño y mucho menos a romper leyes y acuerdos adultos, sino propiciar un acercamiento a nosotros desde una mirada de aceptación de nuestra propia diversidad y derecho a priorizarnos, eso no implica dañar a otro. Hago esta aclaración para que no se cuelguen de esta declaración inicial del artículo quienes hacen algo fraudulento, rompen la ley o ejercen alguna acción en perjuicio de otra persona… Para ti no es este artículo.

Renunciar a ser bueno (con el ser en minúscula) es poder mirar tu grandeza en cada parte de ti, es reconocerte digno y válido y que no necesitas perder tu forma para agradarles a otros, pues, si estás mas atento a la aprobación externa, estas dejando de escucharte y perdiéndote.

Esta necesidad de ser bueno es lo que nos leva a creer que hay emociones buenas y malas, que el instinto no es adecuado, cuestionarnos nuestras preferencias y reprimirnos constantemente, salir de esa visión nos permite acercarnos a una relación mas honesta y afectiva con nosotros y seguramente con nuestro entorno.

Hemos aprendido a aceptar la parte “buena” de nosotros aquella que llena expectativas, mandatos.

Personalmente siempre me esforcé por ser “adecuada”, “encajar”, “ser perfecta”….Contarle la lista de maleficios que eso trajo a mi vida sería larguísimo, pero especialmente lo que logré fue desconectarme de mi y por ende de vivir con intensidad y honestidad.

He realizado mucho trabajo personal, sin embargo, me he descubierto en mas de una ocasión ansiosa y autolatigándome por no ser el ángel inmaculado de bondad y equilibrio que en mi mente creo que los demás esperan de mi….Hoy abrazo todas mis partes y continúo dando pasos, saltos, carreras y brincos para aceptarme INCONDICIONALMENTE, con TODO lo que soy.

Hoy renuncia a ser bueno, a perseguir encajar en un constructo que no beneficia a nadie y que te resta libertad….Acepta a la parte bruja, a la creativa, a la transgresora, a la que se elige a si misma, a la que no se traiciona, a la que entregó la corona y dijo que no quería ser princesa, ni reina, ni rey, ni dama, ni nada que la etiquetara, que no necesita una mirada de aprobación externa para aceptarse, Eres quien se equivoca, destruye y construye mundos….. Y para tener ese poder y libertad, NO NECESITAS “SER BUENO”.

Te invito a escribir tu propia carta de renuncia personal.

Y tú, ¿a qué renuncias hoy?. ¿Qué oscuridad y dolor eres capaz de admitir y aceptar?

Psic. Norvelia Velásquez.

Psicoterapeuta

Facilitadora de Biodanza

Coach en formación

HUMANA.

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2 comentarios

  1. que precioso mensaje para este viernes Norve, te leo desde mi balcón, y lo escucho en mi mente con tu hermosa y cálida voz. Tenés tanto para dar, no me asombra, me inspira ❤️

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